Verena Wolff (dpa) – Es considerado el arquitecto más famoso de Estados Unidos. Su estilo pradera y su “arquitectura orgánica” están ampliamente difundidos y siguen entusiasmando hasta el día de hoy. Frank Lloyd Wright (1867-1959) es una institución, y su obra les sigue brindando numerosos destinos a los turistas en la actualidad.

Que Frank Lloyd Wright se haya vuelto tan famoso se debe sobre todo a sus diseños y edificios. Durante su larga vida volcó más de 1.000 en el papel. No todas sus obras son tan espectaculares como el museo Solomon R. Guggenheim sobre la Quinta Avenida en Nueva York. Pero son muy reconocibles. Esto se debe a que Wright se mantuvo siempre fiel a sus principios, algo que se puede apreciar sobre todo en Chicago y sus alrededores.

Frank Lloyd Wright nació en 1867 en el Medio Oeste de Estados Unidos, en la rural Wisconsin. Tras abandonar sus estudios de ingeniería, hizo las maletas y se mudó a la cercana y vibrante Chicago.

“Allí lo esperaba mucho trabajo”, cuenta Felix Griggs, uno de los guías del Wright Trust, que ofrece tours por la ciudad y alrededores. Un incendio devastador azotó a Chicago en 1871 y destruyó una gran parte de los edificios, construidos mayormente con madera.

“La ciudad ya no era en ese entonces cualquier lugar en la pradera”, explica Griggs. Era un importante centro de comercio de mercancías y la frontera con el aún Viejo Oeste. Por eso mismo, Chicago debía ser reconstruida.

El joven Frank Lloyd Wright fue contratado por uno de los grandes estudios de arquitectura de la ciudad, el estudio Sullivan. “Allí aprendió muchas cosas que de otro modo habría aprendido en sus estudios”, dice Griggs.

No le importaban las reglas, como tampoco le importaron más tarde en sus proyectos de arquitectura. Aunque estaba expresamente prohibido, trabajaba en paralelo en sus propios proyectos. “Wright acabó discutiendo con su jefe y se puso a trabajar por su cuenta”, añade.

En Oak Park, actualmente un suburbio en el oeste de la mayor ciudad del estado norteamericano de Illinois, Wright construyó su Home and Studio, que se conserva como museo. En esta casa, que terminó a los 33 años, los visitantes pueden ver mucho de lo que más tarde implementó y mejoró en otros edificios.

Las figuras geométricas predominan en esta casa relativamente chica, que en tiempos de Wright aún lindaba con la pradera. Por fuera está cubierta con tablas de madera, tal y como les gustaban las casas de verano a las familias ricas de la costa este y como le gustaba decorar las fachadas a su antiguo jefe, Joseph Lyman Silsbee.

Pero el resto es todo Wright: las habitaciones se funden unas con otras y se pueden reorganizar una y otra vez. Esto también era una necesidad: el arquitecto y su esposa Catherine tenían seis hijos y necesitaban espacio para la familia.

Ya en Oak Park, Wright creó un lenguaje de diseño que utilizaría con frecuencia más adelante: muebles de madera empotrados, formas geométricas, elaborados vitrales y una paleta de colores que iba del verde al dorado y incluía tonos rojos que recordaban a la naturaleza que había al otro lado de la puerta.

Wright tenía un principio al que se mantuvo fiel durante toda su larga carrera: “Llevó la naturaleza al interior a través de los colores, de las formas, de mucha luz y de las ventanas”, explica Felix Griggs. “Y trató de situar sus edificios en la naturaleza de modo que no molestaran”, añade. En aquella época, a principios del siglo XX, esto no era difícil, ya que todavía había mucha naturaleza virgen alrededor de Chicago.

Wright no solo vivía con su familia en Oak Park, sino que también trabajaba allí en su estudio, que añadió como ala propia en 1898. También aquí las formas son geométricas, pero Wright amaba la ornamentación y la escultura, así como el arte de los más diversos países y culturas. Y, naturalmente, quería impresionar a sus clientes con un estilo sencillo pero elaborado.

En Oak Park se puede ver no solo la casa de Wright, a la que renunció por un nuevo estudio en su estado natal, Wisconsin. En total, en este tour se pueden conocer dos decenas de edificios a pie.

El más destacado es el Unity Temple de la calle Lake Street, que le encargó la iglesia en 1905. Wright construyó la enorme y angulosa estructura de hormigón desnudo. Su sucinta explicación: “El hormigón es barato, mi presupuesto es de solo 45.000 dólares”.

Al igual que en el caso de otros edificios suyos, Wright jugó con la entrada y las puertas no son fáciles de encontrar. En el vestíbulo, los feligreses pasan por un pasillo plano y oscuro que llamó “el claustro” y que sirve para la contemplación y como preparación para el servicio.

El presbiterio sorprende con 25 claraboyas de un vidrio especial amarillento. Independientemente del tiempo que haga, hacen que desde adentro del salón parezca siempre que el sol brilla en el exterior.

El juego con la puerta de entrada también se observa en otros muchos edificios, como Robie House, una vivienda en el distrito universitario de Chicago. Está considerada como la casa más sofisticada de Wright en el estilo pradera y está incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Wright quería que el visitante se comprometiera con un entorno y una situación nuevos. Frederick C. Robie, que le encargó la casa en 1908, era un exitoso hombre de negocios y, como Wright, un individualista. Robie quería una casa moderna, con techos altos y poco espacio desperdiciado en, por ejemplo, amplias escaleras.

Aquí se observa otro truco que Wright utilizaba a menudo: las habitaciones en las que la gente se quedaba por mucho tiempo eran aireadas, luminosas y acogedoras. Ambientes como el vestíbulo, del que los huéspedes debían desaparecer rápidamente, eran extremadamente bajos. El propio Wright medía alrededor de 1,60 metros. Cualquiera que visite los edificios hoy en día y que sea claramente más alto deberá agachar la cabeza en algunos lugares.

En Springfield, la capital de Illinois, se puede observar un estilo diferente de Wright. Susan Lawrence Dana, una rica heredera, le encargó la remodelación de la casa victoriana de su infancia. “A diferencia de muchos otros proyectos, aquí tenía un presupuesto casi ilimitado”, cuenta el guía turístico Muroya Mikito durante una visita a la casa.

Tras la remodelación, la casa Susan Lawrence Dana House contaba con 35 habitaciones. “Las habitaciones desembocan unas en otras, a veces son solo unos pasos o entrepisos”, explica Mikito. El diseño incluye líneas rectas, mucho ladrillo y más de 200 ventanas, puertas y claraboyas con vitrales que agradaban a la alta sociedad de Springfield.

Una de las últimas casas de Wright se encuentra en Rockford, otra ciudad de Illinois, y es única: “Antes de dibujar la Laurent House, Frank Lloyd Wright nunca había construido nada sin barreras”, señala Marybeth Peterson, vicepresidenta de la Fundación Laurent House.

Kenneth Laurent, que se encontraba en silla de ruedas, le había escrito una carta al arquitecto en 1948 explicándole exactamente lo que quería. “No quería la casa por una cuestión de prestigio, sino simplemente porque le gustaba el estilo”, añade.

El presupuesto era con 20.000 dólares relativamente modesto y Wright ya era un arquitecto muy conocido en aquella época. “A pesar de eso, diseñó la casa”, indica Peterson. “Para él era un reto”, añade.

Y así fue como planificó y construyó todo en una sola planta, con muebles empotrados y de forma que se pudiera acceder a todas partes en silla de ruedas. Los colores predominantes son el naranja, el verde y el rojo. El edificio no era en absoluto tan anguloso como muchos de los otros diseños de Wright, sino todo lo contrario: toda la fachada de cristal que da al jardín tipo parque es ondulada.

“Una vez terminada, Wright solía referirse a Laurent House como su joya”, dice Peterson. El arquitecto visitaba a los Laurent cada vez que iba de Chicago a Wisconsin.

Wright también construyó su famosa puerta de entrada oculta en la casa de los Laurent. Y también en esta casa quedó demostrado que la arquitectura llamativa no siempre es práctica. Eliminar la carga de nieve que acumula el enorme tejado plano del edificio representa cada invierno un verdadero reto para la fundación que se ocupa actualmente de su conservación.

Wright sabía que los inviernos en la pradera son largos y gélidos. Al fin y al cabo, se crió allí y allí se quedó toda su vida. Sin embargo, la integración del edificio plano con la naturaleza circundante le era más importante que banalidades como la ardua tarea de quitar la nieve acumulada de un techo.

Información: Frank Lloyd Wright en y alrededor de Chicago

Destino: Chicago es la tercera mayor ciudad de Estados Unidos y se encuentra sobre el lago Michigan. Quien se interese por las obras de Frank Lloyd Wrights encontrará distintos tours en la ciudad y alrededores. Un buen punto de inicio es el Wright Trust en el Rookery Building.

Clima y época para viajar: El invierno en Chicago y alrededores es largo, frío y ventoso, mientras que el verano es caluroso y sofocante. La mejor época para viajar es al principio del verano hasta entrado el otoño.