Si hay algo que caracteriza a Tarifa es, precisamente, lo bien que acoge a todo el que se acerca para disfrutar de uno de sus patrimonios: las olas del mar.

Gracias a su posición geográfica, cruce de Mediterráneo y Atlántico, sus idílicas playas y un espíritu acogedor, divertido y que resume a la perfección el carácter gaditano, cada año es más transitado por quienes disfrutan de los deportes de playa y se ponen a prueba con disciplinas en pleno crecimiento como el kitesurf.

Desde el punto más cercano al continente africano emerge un nuevo título: ser la reina del Kitesurf.

Buena cuenta de ello le da no solo opciones turísticas como la que ofrece KiteCamp Tarifa, con campamento y escuela propios a tan solo minutos del centro de la localidad y de las olas que retar, sino también los cientos de deportistas que siguen eligiendo este lugar para desplegar al aire y olas las tablas.

“Cádiz cuenta con más de 250 kilómetros de playa que, precisamente por su posición geográfica, invitan a los amantes de los deportes marinos. Sobre todo, por sus olas, porque la combinación y cruce de mar y océano la hacen perfecta para que sean de una calidad como en pocas zonas de Europa. Entre esa superficie, Tarifa sigue atrayendo por su espíritu, por cómo se ha ido adaptando a las necesidades de los turistas y deportistas y por ser una costa que, con un precio más que bueno, es mágica” explican desde la escuela.

¿Qué se necesita para lanzarse a probar el kitesurf?

Para empezar un equipo que, por suerte, está disponible para alquiler. A partir de ahí, se necesitan monitores especializados capaces de ayudar personalizando cada curso, adaptándose al nivel y, sobre todo, apostando por hacer del curso un momento de disfrute y diversión.

La ventaja de este deporte es la estandarización internacional de los programas de enseñanza bajo la llamada Metodología IKO, lo que garantiza que escuelas e instructores tengan, al menos, la garantía de que cometa, tabla, forma física y técnicas serán las adecuadas para avanzar día a día con el viento y olas.

“Hay que tener en cuenta que hay distintos niveles. Pretender que todo el mundo haga lo mismo es imposible. Por eso contamos con monitores que no solo siguen el método IKO sino que, antes de nada, entienden que aprender es el objetivo de cualquier curso de kitesurf, pero es vital que sea divertido” concluyen.