MADRID, 14 (SERVIMEDIA)

La exposición al ozono proveniente de la contaminación atmosférica se relaciona con un aumento de los síntomas depresivos en los adolescentes a lo largo del tiempo, incluso en barrios que cumplen con los estándares de calidad del aire, según una nueva investigación de la Asociación Estadounidense de Psicología.

El ozono es un gas que se produce cuando diversos contaminantes de los gases de escape de los vehículos motorizados, las centrales eléctricas y otras fuentes reaccionan a la luz solar. Los niveles más altos de ozono se han relacionado con diversas dolencias físicas, como el asma, los virus respiratorios y la muerte prematura por causas respiratorias.

El nuevo estudio, publicado este lunes en la revista ‘Developmental Psycology’, es el primero en relacionar los niveles de ozono con el desarrollo de síntomas de depresión en adolescentes a lo largo del tiempo. Esos síntomas pueden incluir sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño y pensamientos suicidas.

«Creo que nuestros hallazgos realmente hablan de la importancia de considerar el impacto de la contaminación del aire en la salud mental, además de la salud física», apunta Erika Manczak, profesora asistente de psicología en la Universidad de Denver (Estados Unidos).

Los investigadores analizaron datos de un estudio anterior sobre el estrés en la vida temprana con 213 participantes adolescentes de 9 a 13 años en el área de la Bahía de San Francisco (Estados Unidos). Compararon los datos sobre la salud mental de los adolescentes durante cuatro años con las secciones del censo de sus domicilios y los datos de calidad del aire de esos lugares recopilados por la Agencia de Protección Ambiental de California.

RECOMENDACIONES

Los adolescentes que vivían en áreas con niveles de ozono relativamente más altos mostraron aumentos significativos en los síntomas depresivos con el tiempo, a pesar de que los niveles de ozono en sus barrios no excedían los estándares de calidad del aire estatales o nacionales. Los hallazgos no se vieron afectados por el sexo, la edad, la raza, los ingresos familiares, la educación de los padres o las características socioeconómicas de los vecindarios de los participantes.

«Fue sorprendente que el nivel promedio de ozono fuera bastante bajo, incluso en las comunidades con una exposición al ozono relativamente más alta», indica Manczak, que añade: «Esto realmente subraya el hecho de que incluso los niveles bajos de exposición al ozono tienen efectos potencialmente dañinos».

El ozono y otros componentes de la contaminación del aire pueden contribuir a altos niveles de inflamación en el cuerpo, lo que se ha relacionado con la aparición y el desarrollo de la depresión. Los adolescentes pueden ser especialmente sensibles a estos efectos porque pasan más tiempo al aire libre.

Debido a que la contaminación del aire afecta de manera desproporcionada a las comunidades vulnerables, los niveles de ozono podrían contribuir a las disparidades en la salud, según Manczak, que aconseja poner en marcha medidas para reducir la exposición al ozono, como realizar eventos deportivos para jóvenes en el interior cuando sea necesario y limitar la conducción durante las horas pico de alertas de contaminación del aire. La inversión en fuentes de energía limpias y renovables que reduzcan la contaminación del aire también podría ser útil.