Adiós a las grandes zanjas: la perforación direccional como alternativa

Uno de los grandes contratiempos a la hora de actualizar las tuberías ha sido siempre el proceso de obra. La necesidad de levantar todo el entramado y suelo para proceder ha supuesto en las zonas urbanas un gran problema que dejaba inhabilitadas las calles durante bastante tiempo.

En zonas nuevas, además, suponía un sobreesfuerzo ya que más allá de abrir, luego era necesario apostar por cierres que facilitaran accesos en caso de necesidad. Sin embargo, a estos problemas, nuevas soluciones que, aunque no son realmente una novedad, sí son sus procesos gracias a la tecnología. Se trata, por ejemplo, de la perforación horizontal dirigida.

También conocida como perforación direccional o HDD (Horizontal Directional Drilling), es un proceso de excavación subterránea que se utiliza para crear orificios o canales en el suelo sin la necesidad de realizar excavaciones a cielo abierto. 

De hecho, cada vez está más instaurado en distintas industrias como la construcción, pero ha ido ganando terreno, sobre todo, en la minería, la perforación de pozos y la exploración de petróleo y gas. 

“Este sistema permite la instalación de conductos, tuberías o cableados sin necesidad de las famosas grandes zanjas, reduciendo así no solo el coste de la operativa sino también el impacto que supone. Además, es clave para cuando se busca atravesar zonas ya ocupadas por edificios, carreteras o incluso accidentes geográficos como ríos o cuencas” explican desde Perfomar, una de las empresas de referencia en el ámbito de la perforación horizontal dirigida en Andalucía.

Al conseguir preservar la integridad de las estructuras ya existentes, los plazos de ejecución y los trabajos son más cortos.

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“Con la creación de un orificio desde la superficie hacia el punto destino planificado es necesario el uso de una sonda que puede ir ajustando su dirección y profundidad con gran precisión. A partir de ahí, sólo sería necesario ensanchar para incorporar la instalación de tuberías o conductos, dependiendo de cada trabajo” explican.

Gracias a la tecnología y a los sistemas de navegación por GPS o posicionamiento, la sonda subterránea garantiza una alineación mucho más precisa con el objetivo, ofreciendo a los técnicos la supervisión de los sistemas de control que mejoran la capacidad de respuesta y la comunicación entre sonda y superficie en tiempo real.