– Descarta avanzar una estimación del coste medio del interés de la deuda

– Avanza que el BCE cuenta con el 33% de la deuda española y espera que los inversores sustituyan su rol tras anunciar en septiembre el fin de nuevas compras

MADRID, 12 (SERVIMEDIA)

El Tesoro Público se ceñirá a las previsiones de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2023 y emitirá este año 70.000 millones de euros netos, el mismo importe de deuda pública que finalmente colocó durante el año pasado.

Así lo anunció este jueves el secretario general del Tesoro y Financiación Internacional, Carlos Cuerpo, en una rueda de prensa en el Ministerio de Asuntos Económicos, donde indicó que el organismo adscrito a la cartera de Nadia Calviño manda así un mensaje de «estabilidad» y «predictibilidad» a los inversores.

La previsión incluida por el Gobierno en los Presupuestos fue que el organismo colocaría deuda por un valor bruto de 256.930 millones de euros a lo largo de este año, un 8,2% más que en 2022. En términos netos y una vez deducidas amortizaciones, implicaba elevar el endeudamiento neto en 70.000 millones, en línea con los 70.063 millones realizada el pasado ejercicio.

El Tesoro ha respetado todas estas previsiones y las ha reproducido en sus objetivos. En las emisiones brutas, hace un pequeño recorte y las sitúa en 256.846 millones. Y en las netas mantiene todo intacto: a través de Letras emitirá un importe negativo de 5.000 millones de euros, y colocará 75.000 millones en instrumentos a medio y largo plazo para «mantener el esfuerzo» por tratar de tener una deuda con una «elevada» vida, que se sitúa en torno a 8 años.

La pretensión es «acelerar» las subastas y emitir el grueso de la deuda en la primera parte de 2023, en línea con lo realizado en los últimos años. El director general del Tesoro, Álvaro López, explicó que, al concentrar las subastas antes del parón de verano, se permite que la gestión del Tesoro sea «prudente». Señaló que esto es una «práctica habitual» y que en los últimos años se emitió hasta «dos terceras partes» de la deuda en los primeros meses del año, aunque descartó que esta referencia sea un objetivo de cara a 2023.

Al igual que en los ejercicios anteriores, el Tesoro concentrará las emisiones a medio y largo para aumentar la vida de la deuda, «uno de los grandes elementos diferenciales» de la cartera del Tesoro, a juicio de Cuerpo.

En este sentido, el secretario general del organismo presumió de que gracias a esta característica, el coste medio de la deuda española gira alrededor del 1,7%, frente al 3% de referencia de hace ocho años. «Es decir, esta diferencia entre el 3% y el 1,7% es, en parte, un reflejo de la ganancia que tenemos por los reducidos riesgos de refinanciación por este incremento de nuestra vida media», explicó.

INTERÉS MEDIO

Esto es de especial relevancia si se tiene en cuenta que el coste de emisión de la deuda aumentará en línea con lo visto en las últimas subastas, como también reconoció Cuerpo. Con la emisión de deuda a largo y medio plazo, el Tesoro tratará de esquivar el actual escenario de alza de los tipos de interés.

El economista, sin embargo, rechazó dar una estimación de cuánto subirá el interés medio de las emisiones por «la gran incertidumbre que existe mes a mes», pero admitió que prevén un «mantenimiento de la tendencia que hemos visto en 2022».

No obstante, señaló que el coste medio de la deuda se verá «muy amortiguado» gracias al «reducido riesgo de refinanciación». Así, auguró que seguirá creciendo, pero «de forma muy contenida».

AUMENTO DE LA DEMANDA

Estas declaraciones se producen después de que el Tesoro captase en la subasta de este martes –y la primera del año– 3.923 millones en Letras a 12 meses con un interés del 2,998%, un nivel que no se veía desde 2012 y que multiplica con creces los depósitos a renta fija ofrecidos por las entidades financieras.

Con estas condiciones, el interés de los inversores por la deuda española se ha disparado y en las últimas dos subastas la demanda ha duplicado el importe de la deuda finalmente adjudicada. En la de este jueves, de hecho, se registró el tercer mayor volumen de depósitos previos.

En este contexto, Cuerpo avanzó que ha habido una «convergencia» del porcentaje de inversores internacionales en deuda española con los niveles de Alemania y Francia, y recomendó sin tapujos la adquisición de los instrumentos españoles como una «opción segura y rentable».

«Por supuesto que recomiendo ahorradores españoles, domésticos, extranjeros, a todo tipo de ahorradores o de inversores que inviertan en los instrumentos de deuda pública española. No solo por el elemento de rentabilidad, que hacen de los instrumentos del Tesoro ahora mismo instrumentos competitivos dentro del mercado financiero, sino por un elemento de estabilidad y de seguridad en cuanto al perfil de riesgo que puedan tener los inversores y a la incertidumbre existente en el contexto actual», declaró.

SALIDA PROGRESIVA DEL BCE

Por otro lado, preguntado por qué inversores están sustituyendo el papel del Banco Central Europeo (BCE) –que dejó de comprar deuda en septiembre–, Cuerpo reconoció que espera que los bancos nacionales –que tienen menos del 15% de los instrumentos españoles– vayan tomando el relevo al banco central, que cuenta con el 33% de la deuda.

Apuntó también a un aumento de los inversores particulares y se mostró confiado en que «la progresiva retirada» del BCE coincida con la llegada de nuevos inversores gracias «al apetito generalizado». «Ya hemos vivido antes sin la participación del BCE en el mercado», declaró. «La deuda de España es atractiva y competitiva, y se ha visto en la primera subasta de bonos de 2023», apostilló.

BONOS VERDES

Al margen de estos asuntos y para concluir, el director general del Tesoro indicó que «el objetivo y compromiso» del Tesoro es que los bonos verdes se conviertan «en una referencia», por lo que seguirán «dándole volumen» hasta poner 20.000 millones en circulación «en los próximos años».

Hasta el momento, López explicó que se han emitido 8.000 millones: 5.000 millones en 2021 y otros 3.200 millones en tres reaperturas de 2022. Ahora, de cara a este ejercicio, se espera «un montante similar», aunque el Tesoro ha evitado dar una cifra concreta.