Hablar en pleno siglo XXI de la importancia del mundo audiovisual está fuera de todo contexto. Vivimos en una sociedad en la que, desde la infancia, el impacto de la cultura de la imagen es presente desde la infancia, cuando los niños empiezan a consumir productos audiovisuales para potenciar las diferentes habilidades sociales con las que se acabarán enfrentando.

Tanto es así que la tendencia audiovisual está en pleno auge, también en parte gracias a las plataformas de pago y, cómo no, a los sectores que, poco a poco se van normalizando como las webcam xxx en vivo que han servido de acompañamiento durante décadas a miles de usuarios tanto masculinos como femeninos.

En un mundo donde la imagen lo es todo, lo es para todos los sectores. Y entre los sectores en los que la imagen es primordial es en el de las cámaras en directo. La live xxx cams han sido una de las soluciones más utilizadas durante el tiempo de pandemia.

Durante el tiempo de pandemia se ha visto cómo el consumo de contenido audiovisual subió a cifras impensables, siendo tres los motivos más habituales esgrimidos: cuidado personal con vídeos y entrenamientos, conexiones sociales para poder comunicarse con compañeros, familiares y amigos y, en tercer lugar, en busca de evitar el aislamiento social.

Hasta un 25% más se vieron vídeos con sonidos de naturaleza, lo que ya da que pensar en el resto de sectores.

En el caso de vídeos para adultos, la pandemia ha supuesto todo un nuevo reclamo para conseguir mejorar la vida de pareja.

«La monotonía es la muerte de la pareja y, durante los meses en casa, se ha necesitado mucha imaginación y nada como consumir cierto tipo de imágenes y contenido audiovisual para conseguir tener un aliciente externo llegado para sorprender al rol. De hecho, durante la pandemia muchos han apostado por grabarse a sí mismos y ha surgido toda una industria amateur detrás que está dando, ahora mucho de lo que hablar» explican.

Un mundo en el que, cada vez más, la inversión en el tiempo de calidad en pareja y que ha servido para normalizar un contenido que, de forma habitual, debería ser una herramienta que sirviera para darle un toque picante a cualquier persona y disfrutar de un contenido que deja volar la imaginación.