El cuidado integral del cuerpo es clave hoy en día para recuperarse más rápido de cualquier lesión o dolencia.

Atrás quedaron las terapias centradas, exclusivamente, en una zona corporal para pasar a buscar todo lo que consigue un bienestar pleno.

“Es necesario enfocar las dolencias desde una perspectiva multidisciplinar para de verdad sanar y llegar al bienestar de nuestros pacientes. Centrándose en la fisioterapia y osteopatía se consigue una mejora que se potencia con la Kinesiología, Psicología, Nutrición y Podología en algunos casos” explican desde Clínica Salux.

Mens sana y corpore sano. Ese es el objetivo real de las nuevas tendencias y terapias de centros especializados donde se cuida de forma integral a la persona.

Gracias a los test alimentarios se han conseguido generar dietas que mejoran no solo el sistema inmune sino cómo se sienten. La alimentación y evitar ciertos ingredientes que nos sientan bien a ciertos metabolismos permiten tener un mejor ánimo, sentirse menos cansado y tener más ganas de disfrutar.

La práctica deportiva habitual, cuando esto sucede, es mucho más sencilla de realizar sin tirar la toalla, permitiendo al cuerpo moverse en una sociedad en la que el sedentarismo está mellando la salud postural y creando ciertas dolencias que, de no cogerse a tiempo, se pueden hacer crónicas.

Ahí es donde entra la fisioterapia y osteopatía, para permitir que el cuerpo tenga la musculatura sin tensión y que toda la colocación ósea sea perfecta.

Pero, ¿qué aporta la kinesiología? Gracias a esta ciencia se estudia el movimiento corporal con lo que va muy de la mano de las anteriores para paliar malas posturas, hábitos y, sobre todo, ayuda en pacientes que tienen ciertos problemas a nivel pulmonar o bronquítico.

Esta terapia natural está siendo todo un descubrimiento para personas que no terminaban de mejorar con ninguna de las técnicas clásicas y que, combinando varias de ellas en centros como Clínica Salux, consiguen avances impensables en un plazo no muy largo de tiempo.

Se trata de mejorar al máximo la capacidad corporal, atendiendo desde la cabeza a los pies. Solo eso permite de verdad poder habitar en consonancia con las necesidades reales del cuerpo y, sobre todo, mente.