El Trastorno Afectivo Estacional (TAE), un tipo de depresión habitual en invierno y que se caracteriza por alteraciones del humor como la tristeza, la ansiedad o la irritabilidad, afecta a entre el 1 y el 10 % de la población.

La depresión es la tercera causa de discapacidad en el mundo y afecta, según la OMS, a cerca de 300 millones de personas a nivel global. Además, “tiene una recurrencia de entre el 40 y el 60 % después de un primer episodio y del 90%, después del tercero. Por ello, su abordaje ha de ser global y se debe prestar especial atención a las estrategias preventivas”, aseguró la doctora Leticia Pérez del Tío, psicóloga sanitaria especializada en neuropsicología del adulto y el adulto mayor del Hospital Vithas Madrid Aravaca.

Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, un acontecimiento que pretende sensibilizar, orientar y prevenir a los ciudadanos sobre esta enfermedad. Uno de los tipos de depresión más comunes en esta época del año es el llamado TAE, también conocido como ‘Winter Blues’, “una patología frecuente en la práctica clínica habitual cuya prevalencia se halla entre el 1 y el 10 % de la población”, apuntó la especialista.

Concretamente, el TAE se define como la presencia de episodios depresivos mayores recurrentes y que se resuelven en primavera. Precisamente, este trastorno es frecuente durante los meses de invierno y “en su fisiopatología están implicados diferentes mecanismos, como la alteración del ritmo circadiano, la sensibilidad retiniana a la luz, el metabolismo anormal de la melatonina y la disminución de la secreción de neurotransmisores, sobre todo de la serotonina”, explicó la doctora.

En cuanto al tipo de pacientes que más sufren este trastorno, la doctora Mónica Ureta, psicóloga del Hospital Vithas Madrid Arturo Soria, destacó que tiene mayor incidencia en pacientes con depresión mayor o trastorno bipolar tipo 2, así como en aquellas personas que, por motivo biológico, les afecta más la disminución de la luz solar o el estrés. “En algunas personas, cuando están sometidas a cierto nivel de estrés, como puede ser a nivel económico la cuesta de enero o la vuelta al trabajo después de las vacaciones, los neurotransmisores, que son los encargados de estabilizar el ánimo, pueden verse afectados”, explicó la psicóloga.

El TAE se caracteriza por alteraciones del humor comunes en la depresión, tales como tristeza, ansiedad, irritabilidad, anhedonia o incapacidad para experimentar placer, astenia o fatiga y dificultad para concentrarse. Además, otros síntomas pueden ser un mayor apetito, la hipersomnia o tendencia al sueño en situaciones anormales, el aumento de peso y la disminución del deseo sexual.

En cuanto al tratamiento de este trastorno afectivo estacional, destacan la fototerapia, la farmacoterapia o la psicoterapia, optando por uno u otro según las características clínicas del paciente.

(SERVIMEDIA)