MADRID, 18 (SERVIMEDIA)

La población de lobo ibérico ha perdido diversidad genética pese a su aparente recuperación, lo que supone un riesgo para su supervivencia, según un estudio internacional liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El grupo de investigación, con la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) en cabeza y la colaboración de la Universidad de Postdam (Alemania), analizó el genoma mitocondrial completo de especímenes de lobos históricos conservados en las colecciones científicas de la EBD.

El trabajo, publicado en la revista ‘Genes’, indica que un rápido incremento de la población de lobo ibérico, incluyendo todas sus posibles subpoblaciones, podría proteger a la especie de la pérdida adicional de diversidad genética.

La población de lobos en la Península Ibérica ha disminuido en tamaño y distribución durante los últimos 200 años debido a su persecución y a la fragmentación de su hábitat, y alcanzó su mínimo poblacional histórico alrededor de 1970.

Desde entonces, creció en número inicialmente y ha quedado estabilizada durante los últimos 30 años para ocupar ahora el noroeste peninsular. Sin embargo, esta estabilidad esconde una pérdida de diversidad.

Los investigadores estudiaron la variabilidad genética de los lobos ibéricos en los últimos 50 años y encontraron haplotipos mitocondriales que no aparecen fuera de la península, mostrando un legado genético único en los lobos ibéricos.

Un haplotipo mitocondrial consiste en una secuencia única de ADN mitocondrial, la biomolécula que se encuentra en la mitocondria de las células y constituye el material genético heredado a través de la línea materna en los seres vivos eucariotas.

SIERRA MORENA

La comparación del ADN mitocondrial completo de lobos actuales y de hace varias décadas ha permitido ver que uno de estos haplotipos solo se encontraba en lobos del sur de la distribución, en Sierra Morena (Jaén).

«Existen muy pocos datos genéticos de la población en Sierra Morena. En este estudio, hemos encontrado que los lobos históricos de esta región compartían el mismo haplotipo que uno de los últimos lobos que habitaban en Sierra Morena del que se dispone de datos genéticos, un lobo encontrado atropellado en el año 2003», explica Isabel Salado, investigadora del CSIC de la Estación Biológica de Doñana.

Salado subraya que, «sin embargo, ninguno de los lobos analizados de la población actual en el noroeste peninsular presentaba este haplotipo». «Este haplotipo probablemente ha desaparecido junto con la extinción de la población de Sierra Morena», añade Jennifer A. Leonard, investigadora del CSIC en la Estación Biológica de Doñana.

Carles Vilà, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana, recalca que «las extinciones locales en una población fragmentada pueden facilitar la pérdida de diversidad, a pesar de que el tamaño poblacional total se encuentre en aparente estabilidad».

De acuerdo con el Convenio de la Diversidad Biológica, la variabilidad genética está considerada como una de las formas de biodiversidad que debe ser objeto de conservación, junto con la diversidad de especies y ecosistemas, debido a que favorece la viabilidad de la población a largo plazo.