No pocos deseaban que el 2020 llegara a su fin, pues, en términos generales, ha sido un año nefasto. Aunque, por supuesto, también ha tenido cosas buenas.

Mientras millones de personas se veían obligadas a permanecer en sus hogares para intentar frenar los contagios de coronavirus, una parte de la población, los trabajadores esenciales, prestaban sus servicios sin que les temblara el pulso y, por desgracia, en no pocas ocasiones sin los equipos de protección adecuados. La escasez de los equipos de protección individual no hizo sino incrementar los problemas existentes durante la pandemia en España.

En cualquier caso, cada día a las 20:00 de la tarde los ciudadanos abrían sus ventanas para aplaudir y de esta forma reconocer y agradecer la extraordinaria labor que estaban desarrollando todos estos trabajadores esenciales, con especial mención para el sector sociosanitario.

Sin embargo, la situación se fue alargando y los aplausos apagando. Para algunos la gestión de la pandemia en el país durante aquellos primeros meses ha dejado bastante que desear. Se cuentan por cientos los mayores fallecidos en residencias de la tercera edad.

En cualquier caso, si algo quedó claro en 2020 es la importancia de la ciencia, la importancia de invertir en investigación y desarrollo para estar preparado ante situaciones como esta. Y es que, pese a lo que a priori algunos puedan creer, la producida por el SARS-CoV-2 no ha sido la primera pandemia del mundo y, por supuesto, tampoco será la última.

Los científicos de todo el mundo se pusieron manos a la obra, logrando hallar, en tiempo récord, no una, sino varias vacunas contra el coronavirus. La Unión Europea ha aprobado, de momento dos de ellas, la de Pfizer, cuyas primeras dosis ya se han repartido por todas las comunidades y cuya primera dosis ya ha sido puesta a usuarios y trabajadores de residencias de mayores, y la de Moderna, recientemente aprobada y cuyas dosis se recibirán en breve.

Pese a que durante prácticamente el último año parece que no ha existido en el mundo nada a parte de la pandemia y la derrota de Donald Trump, lo cierto es que el gran avance tecnológico ha facilitado mucho las cosas durante esta época de incertidumbre.

Y es que, las nuevas tecnologías han demostrado ser las aliadas perfectas durante toda la pandemia, no solo para continuar con la normal actividad de empresas, universidades y escuelas, sino que también permiten el desarrollo de dispositivos liberadores de fármacos, que se presenta como una mejor alternativa ante la forma de dosificación tradicional.

Sin duda, no hay mayores ni mejores aliados para el futuro que la ciencia, la investigación, la innovación y el desarrollo.