Una visión general de las habilidades de evaluación de riesgos para extraíbles y lixiviables

Diversos enfoques científicos, de control de calidad y preceptivos se usan para inspeccionar y evaluar el riesgo de sustancias raras que se agregan repentinamente a los productos que los seres humanos consumen. La expresión extraíbles describe sustancias que logran destilarse desde la superficie de un material en una solución, mientras que la expresión de lixiviables se refiere a las sustancias que migran de la superficie del material a la solución en un ambiente real de uso.

En lo habitual, existen tres posibles efectos dañinos resultantes de un producto lixiviable en un flujo de provechos farmacéuticos.

• El lixiviable es dañino y simboliza un riesgo para la salud del consumidor
• El lixiviable interactúa con la enunciación del medicamento para trastornar su estabilidad y energía.
• El lixiviado incomunica con un ensayo que es decisivo para calcular una propiedad significativa del medicamento.

El umbral de ansiedad toxicológica precisa un valor umbral de exhibición genérico para conjuntos de productos químicos por encima del cual no existe un riesgo estimable para la salud humana. La orientación se basa en el estudio de los registros toxicológicos o estructurales de una amplia gama de beneficios químicos y se desarrolló como un suplente de la información determinada de la sustancia. El conocimiento propone que tal valor se logra identificar para numerosas sustancias químicas, conteniendo las de toxicidad inexplorada, al considerar sus estructuras químicas. Actualmente se han publicado diversas revisiones que recapitulan tanto la historia como la orientación científica que ofrece a la valoración de riesgos de los productos químicos.

En el año de 1978, el científico Cramer planteó que numerosos productos químicos, descartados como los polímeros, lograran clasificarse en tres clases de combinados con tres potenciales diferentes para el peligro de toxicológico. La clasificación se basó en una sucesión de preguntas de sí o no correspondidas con relaciones de acción estructural, el mecanismo metabólico, la reactividad química y otra información notable. Las sustancias de Cramer de tipo I poseen estructuras químicas simples y cualidades de metabolismo previsible y eficiente que insinúan una baja disposición de toxicidad. Las sustancias Cramer de tipo III no aprueban presunciones iníciales enérgicas de seguridad, y logran sugerir una toxicidad reveladora. Debido a que su estructura química posee semejanzas con las de las toxinas conocidas.

 

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