MADRID, 13 (SERVIMEDIA)

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) alertó que los efectos del cambio climático pueden cambiar la actual situación de la mosca negra, que todavía no es transmisora de enfermedades en España, y advirtió de que la única forma de evitar que este insecto se convierta en un problema de salud pública es «volcar esfuerzos en su prevención y control».

La mosca negra no es una especie invasora en España. Sin embargo, en los últimos años se ha expandido por todo el territorio nacional, especialmente en las zonas cercanas a los cauces de los ríos.

Esta especie es transmisora de enfermedades infecciosas como la oncocercosis, endémica de varios países del África subsahariana, Brasil y Venezuela, donde según la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay alrededor de 18 millones de personas infectadas y cerca de 270.000 se han quedado ciegas debido a esta enfermedad también conocida como «ceguera de los ríos».

El presidente de Anecpla, Segio Monge, alertó de que el cambio climático y la globalización «son dos factores muy potentes» para provocar que la mosca negra se convierta «en un importante problema de salud pública en España».

Asimismo, la organización recordó que «es el momento idóneo» para comenzar con las labores de prevención y control de esta especie. Por ello, proponen ampliar las campañas y no ceñirlas «exclusivamente» a los meses de verano.

En la actualidad, las regiones españolas más afectadas por la presencia de mosca negra son Andalucía, Aragón, Cataluña, Madrid, Murcia y Valencia, donde este insecto autóctono de unos 6 milímetros de longitud ha crecido hasta cifras nunca vistas, debido fundamentalmente al aumento de las temperaturas de los últimos años.