La salud está establecida por la conducta de numerosas formas. Los tipos más acreditados de administraciones relacionadas con la salud es el fumar, beber alcohol y realizar ejercicio acompañado de hábitos de alimentación, son solo una opción de los semblantes conductuales de la salud. Se logra promover una cualidad de vida sana por diversos medios, desde eventos educativos y de proposición hasta estímulos financieros para un estilo de vida sana. Estas mediaciones se brindan de varias formas, desde disposiciones legislativas frecuentes hasta mediaciones programáticas. Las intervenciones de desarrollo de la salud consiguen tomar diferentes maneras desde pequeñas intenciones hasta grandes eventos nacionales. Logran ser financiados y fundados por ofrendas de individuos, o mediante cargas de los gobiernos nacionales. En sí, el impulso de la salud se determina por la heterogeneidad en todos los semblantes concebibles.

El impulso de la salud está dirigido a toda la urbe. Si un conjunto determinado dentro de una población es optado como emisor de mediaciones de desarrollo de la salud, es por una razón legítima, como las ansiedades o distinciones epidemiológicas en la habilidad social, por ejemplo, providencias dirigidas a conjuntos vulnerables o perjudicados. Esto expone la orientación de numerosas actividades de desarrollo de la salud en jóvenes, habitantes de grandes localidades, trabajadores de varias industrias u ocupaciones.

Los abuelos han sido abandonados durante mucho tiempo como receptores de las actividades de desarrollo de la salud. La penuria de suscitar la salud entre los individuos mayores se recalcó por primera vez el año 1990. Antes de esa época prácticamente se asumía que las reproducciones mayores no eran un excelente objetivo para el impulso de la salud, ya que se especulaba que era demasiado tarde para lograr modificar su estilo de vida. Solicitar que los ancianos modifiquen esencialmente su dieta e inicien a hacer ejercicio fue desapercibido como enredador para su paz y prosperidad. Por este motivo fue solo a partir del año 2001, cuando los especialistas de la OMS expusieron espontáneamente la calidad de un estilo de vida saludable en cada fase de la vida, las medidas de desarrollo de la salud mandadas a las personas mayores iniciaron a crecer en número.