Ocho millones de firmas tienen representación en forma de música clásica. Fueron millones las personas que firmaron por la defensa del ártico pero, por no dejarlo sólo en eso, ha sido un pianista el que se ha desplazado hasta una plataforma para darle sonido a la reivindicación.

Ludovico Einaudi, con su piano de cola, han sido los encargados de entonar una melodía creada para la ocasión y que pretende, según apuntaba Greenpeace con la recogida de firmas, que la Comisión OSPAR se comprometa a salvaguardar estas aguas, sobre las que tiene competencia.

Durante la próxima semana dicha comisión se reunirá en Tenerife para decidir cómo actuar para salvaguardar las aguas del Atlántico Norte y, como forma de presión, el pianista se desplazó en el buque de Greenpeace hasta uno de los fiordos noruegos para entonar las notas de una melodía llamada Elegía por el Ártico.

Sorprendentemente, el lugar elegido es uno de los que ya no tienen hielo debido a la devastación que está sufriendo esta zona del mundo por culpa del cambio climático, algo que deja patente el retroceso que están sufriendo los polos mundiales y que podría desembocar en cambios definitivos y no reversibles que pondrían en peligro no sólo la fauna de la zona sino de los países colindantes y, por ende, del propio planeta.

Sobre una plataforma creada para tal evento tenía unas dimensiones de 2.6×10 metros en forma de triángulos unidos como simulando un iceberg que ya no existe. La petición de Greenpeace: la creación de un santuario ártico que ve cómo puede peligrar por la presión pesquera de los países vecinos, que pretenden limitarlo a tan sólo un 10% de la petición total.