Prácticamente la mitad de los trabajadores que probaron el teletrabajo está encantado con él y va a intentar seguir en este formato el máximo tiempo posible.

Las posibilidades que permite a la hora de conciliar, el ahorro en tiempo y en dinero por los desplazamientos y la capacidad de trabajar desde cualquier rincón geográfico ha supuesto un salto cualitativo para muchísimas familias que han visto cómo así, por ejemplo, pueden pasar el verano en familia en el pueblo o bien cambiar su residencia por otra más rural.

Sin embargo, no todo es positivo en el teletrabajo. Uno de los grandes olvidados ha sido el ser capaz de crear un espacio para tal efecto que sea profesional.

Cuando todo se aceleró y se envió a la mayoría de trabajadores a hacerlo desde casa, las mesas del salón se convirtieron en los nuevos despachos y colegios. Con el tiempo se ha visto que eso, alargado mes a mes, es inviable.

Es clave encontrar el espacio y el equipamiento perfecto para poder trabajar en condiciones y, sobre todo, evitar sobrecargas, malas posturas y, al final, lesiones.

¿Qué es necesario para teletrabajar?

En realidad no es necesario tanto. Tan solo una mesa en la que poder poner el dispositivo de trabajo y una silla que permita una postura cómoda y correcta durante el tiempo en el que la persona esté conectada.

Pero, qué requisitos tienen que tener. Estar nivelados. Es clave en este sentido la silla ya que es la que marcará no solo la altura de la mesa sino cómo posicionar el resto del material o dispositivos de trabajo.

Debe ser de un material duradero, pero muy versátil. “Lo correcto sería que se regulara no solo en altura sino en posición también. Se busca que la espalda esté totalmente protegida y en buena postura y que, en caso de necesitar recostarse, sea cómodo. El material es claramente clave que sea transpirable e incluso se pueda lavar” explican desde  officinca.es, una de las tiendas online referentes del sector.

A partir de la postura, es clave adaptar el escritorio y silla a la altura correcta para que el reposabrazos, la mirada y la espalda estén lo mejor coordinadas posible para evitar fatiga visual, sobrecarga muscular y posturas no naturales.